Alfredo Matheus Diez, los ojos de la industria internacional con ojos en Bolivia

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Revista BANG

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 ALFREDO MATHEUS DIEZ 

Los ojos de la industria internacional con ojos en Bolivia


Hace algunos días tuvimos la visita de Alfredo Matheus Diez, productor y compositor venezolano ganador de varios Grammys, que trabajó con artistas de alto renombre internacional y actualmente es productor de la banda nacional KAWSA.

Su presencia en el país estuvo enfocada a una serie de charlas sobre producción, composición y aspectos importantes de la industria musical, pero tuvo la oportunidad de darle un vistazo a la realidad boliviana. Es así que pudimos conversar con él sobre su visión del mercado local y algunos temas más.


¿Cómo surge tu interés por la música?

Alfredo: Yo nací en Caracas y mi interés por la música fue de muy pequeño, cuando me enamoré por primera vez. Tomé una guitarra para llevarle serenata, pero nunca le di la serenata porque me arrestaron por alterar el orden público. (Risas.) Con el paso del tiempo formé una banda con mi hermano, que era baterista, por lo que mi interés por la música fue desde muy pequeño. Luego mis padres decidieron mudarse a Estados Unidos y ahí fue un cambio brusco. En nuestros países, la industria no se ve como en países más industrializados: estudia leyes y luego puedes dedicarte a la música; sin embargo, tuve el apoyo de mis padres para dedicarme a la música. Luego de graduarme de la Universidad como ingeniero de sonido y música, empecé a trabajar en varios estudios y con varios proyectos; ya son 30 años de carrera por lo que estoy muy orgulloso de haber explorado la música como me tocó vivirla.


En base a tu amplia experiencia, ¿cómo ves la industria de la música en Bolivia?

Alfredo: Para mí fue un placer visitar las tres ciudades en las que estuve. Vine con la simple idea de ayudar y colaborar a los muchachos en muchos aspectos de la industria que, gracias a Dios, yo como profesional tengo una instrucción bastante completa en la parte autoral, de ingeniería y producción. Lo que sí me di cuenta es que hay una falta de apoyo en el desarrollo del nuevo talento; creo que sería lindo que exista la iniciativa de profesionales, que puedan compartir experiencias que permitan levantar a estos nuevos talentos, incluso a nivel estatal, que se crea en el autor y se le brinde los respaldos necesarios, porque el autor tiene una responsabilidad tremenda en la cultura de un país. La música es lo que nos mueve emociones, ¿y por qué no cultivar eso? Hay mucha necesidad de conocimiento; eso preocupa y no hay más tiempo que perder.


¿Cuáles son las armas en este proceso de consolidación de la industria? ¿Qué le falta a Bolivia?

Alfredo: Yo considero, desde mi experiencia y con gran admiración, cómo se conservan las raíces culturales, lo mucho que todavía es vigente el tema del folklore en el día a día, y eso es hermoso, que se sienta aún esa vibra. Sin embargo, lo veo muy duro en cuanto a nuevas propuestas; el mercado es muy duro con los jóvenes que intentan ser jóvenes, porque ellos despuntan nuevas ideas, crean tendencias, etc., entonces veo que la base no está permitiendo una expansión adecuada de todo su potencial; es una especie de autosabotaje en el desarrollo del talento boliviano. Bolivia necesita apertura a lo que se está haciendo, todos los géneros emergentes en un país que tiene esa base tan sólida pueden proyectar grandes cosas a nivel musical; tiene que haber un balance que permite la evolución.


¿Cómo afectan a nuestro mercado las plataformas digitales siendo un mercado emergente en cuanto esa forma de consumir música?

Alfredo: Tú puedes crear una tendencia musical, y es válido, ese no es el problema. Bolivia tiene un problema tremendo de autoría, porque un músico asume muchos gastos, de energía, a nivel económico, etc. Crear un disco es costoso, y cuando aparecen en YouTube no reciben lo que deberían. De ahí también el problema de que para el músico boliviano vivir de la música es casi imposible, porque no existe una entidad que vele a ciencia cierta los derechos de los autores. Ésta es una situación de Estado, porque se está aniquilando la cultura del país al no tener un incentivo para seguir creando; si no tienes el respaldo sobre lo que tú creas, no vas a querer hacerlo más.

Lo que yo descubrí en estas tres semanas en Bolivia es realmente algo preocupante que merece la atención de todos. Hace falta de iniciativa de organizaciones públicas o privadas para que se tomen acciones sobre este tema. Si no se trabaja en esas necesidades, están matando la industria. Hay mucho por hacer y la verdad son los músicos mismos quienes deben empezar a moverse ya que el talento boliviano no se puede exportar porque no hay estructura.

El derecho autoral es la base para que todo fluya. Si vuelve a fluir todo como debe ser, los sellos volverían al país porque sería un terreno óptimo para poder generar movimiento.


¿Qué queda por hacer para los músicos ahora?

Alfredo: Tenemos la intención de colocar 10 proyectos bolivianos en los Grammys Latinos para evidenciar y demostrar que al final hay instituciones que en lugar de apoyar entorpecen el desarrollo de los autores. Obviamente, para eso necesitamos la colaboración de varios actores, hay que crear una especie de cooperativa entre músicos, medios, productores, sellos, etc. Crear circuitos que apunten a un mismo norte no es tan difícil; quien está interesado a grabar un disco, ya está interesado, entonces está el entorno.

Además hay que apoyar iniciativas como el Cosquín Rock, porque aporta muchísimo referente al tema de inversión. La relevancia más importante es que ahora hay una plaza para invertir en el país; eso ayuda a que el circuito mejore, porque se necesita credibilidad. Festivales así marcan un antes y un después de la industria.

En Bolivia, el talento no es el problema, el problema es que no existe producción. No he visto productores musicales y varios artistas me lo confirmaron; no hay productores con visión, o a lo mejor si la hay pero no está en el mundo de la música porque hay mucha gente que se equivoca: un productor musical no es un ingeniero de sonido que toca un instrumento, etc. Basta con que una persona tenga visión, que controle el equipo adecuado, así la energía se queda en Bolivia dando vueltas, y en muchos casos la competencia interna no es lo suficientemente exigente como para subir el nivel. Queda mucho por trabajar.