Arcade Fire

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Sergio Suxo Uría

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 ARCADE FIRE 

Everything now, profunda ligereza pop

 

La primera vez que escuché la canción que abre el quinto disco de los canadienses, conducía por la ruta que baja al sur de la ciudad, en estos atardeceres post-invernales que pintan de colores etéreos el cielo, y sintonizaba una radio de clásicos, por lo que sin anuncio previo del locutor ni mucho menos, inmediatamente mi mente conectó el tema con algo de finales de los 70. Luego, ya escuchando un poco más la voz de Win Butler, pude relacionar la banda sonora de aquella tarde con este gran grupo y esta nueva estela en su camino.


Everything now fue producido por Thomas Bangalter de Daft Punk, un experto en la propulsión con sintetizadores retro, y Steve Mackey, quien tocaba el bajo en Pulp. Podemos deducir a partir de esto cómo va la mano con el disco y lo que nos espera a lo largo de los 13 temas que abarca esta entrega, de los cuales 4 son interludios. El disco en sí empieza y culmina con ese rimbombante: I’m in the black again / can´t make it back again (“Estoy en el vacío nuevamente / no puedo regresar”), lo que nos anuncia que lo que nos están proponiendo es ponernos a bailar en una fiesta, en una discoteca, en la calle misma, sin embargo, cantando a gritos estribillos absolutamente depresivos.


La canción homónima de Everything Now es el punto alto del álbum. Explora la sobrecarga de información de la era de internet: el consumo frenético al que invita y las interacciones humanas que no puede reemplazar del todo. “Every inch of space in your head / is filled up with the things that you read (“Cada centímetro de espacio en tu cabeza / está lleno de las cosas que has leído”), canta Butler, pero la canción rebosa ese optimismo camuflado: es una melodía alegre reforzada por un piano y un ritmo potente que recuerda a Abba, rematada con el fragmento clamoroso de una flauta africana. La canción encuentra un equilibrio desenfadado entre la seriedad y la euforia.


Sin embargo, en las demás canciones ese equilibrio flaquea y Everything Now se vuelve un álbum más ligero que sus predecesores. “Infinite Content” no ofrece mucho más que una sola idea en su letra: Infinite content, we’re infinitely content (“Contenido infinito, estamos infinitamente contentos”), pero tiene dos versiones: una de punk veloz; otra de country tranquilo. “Signs of Life”, una canción acerca de “chicos cool” que intentan vencer el aburrimiento, reúne un elegante ritmo disco-rock, pero la voz de Butler es un intento de rap tan rígido como su modelo aparente, “Rapture” de Blondie.


Se adivina algo distinto en Everything Now: una conversación interna entre Régine Chassagne y Win Butler. El matrimonio, contempla con admiración y con preocupación el insondable paso del tiempo, y no sólo esto, sino la evolución y los cambios de su propia relación y sus sentimientos. A pesar de ello, gran parte de estas letras siguen funcionando con una narración externa y abierta, como quien habla de otros o para otros.


Siendo francos, se podría decir que la banda de art rock canadiense es seguramente la mejor que ha surgido en su género en lo que llevamos de siglo XXI. Gracias a Funeral reventaron el panorama con rabia, relatando con renovada sinceridad y melodías absolutamente memorables el hastío de un occidente con sus ideales en proceso de putrefacción y el vacío de la muerte y la pérdida como temor último. Tras un debut tan apoteósico, supieron mantener el barco a flote con otros dos álbumes prácticamente sobresalientes; Neon Bible y The Suburbs se mantienen como discos de cabecera e hitos importantes tanto en su discografía como en el imaginario activo del rock/pop de esta década.