Atajo, el último adiós

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Pedro Pablo Siles

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 ATAJ


 El ritual y la nostalgia 

Atajo, una de las bandas más emblemáticas de nuestro país, se despide de los escenarios por la puerta grande. Aunque aseguran que nada está escrito en piedra, se trata de una pausa indefinida, de un cierre bien meditado y planificado. La interminable gira Ch’akatau los ha llevado a recorrer primero los boliches y luego los grandes teatros de las principales ciudades de Bolivia. Cada noche se vive un ritual, una comunión con la audiencia, conocedora de las señales y los gestos de Panchi o de Gonzalo. Pero el reloj de arena se está quedando sin escenarios.


Presenciamos uno de los ensayos finales de Atajo y luego fuimos testigos de una de las inolvidables veladas que brindaron en el Teatro Municipal de La Paz. En el camino recogimos impresiones y sensaciones de cada miembro de la banda paceña.


Retrocediendo un poco en el tiempo, háblennos de Quita Penas, su último disco de estudio. ¿Cómo fue el proceso de grabación y qué sabor les deja como cierre de su discografía?


Edgar: En el Quita Penas nos hemos puesto las pilas para que salga un disco increíble, y realmente creo que lo hemos logrado. Hemos logrado un gran sonido, diría yo, hemos logrado canciones que también pegan mucho, llegan a la gente, canciones que te hacen pensar. Y es un disco donde nos hemos esforzado mucho, hemos intentado hacer otras cosas. El proceso de grabación ha sido jodido; hemos tardado dos años en hacer este disco.


Panchi: El Quita Penas es un momento donde hemos llegado a la cúspide de lo que uno puede pretender en un estudio y grabar con la tranquilidad del tiempo que necesitas en un estudio. Volverlo a hacer si quieres, o borrarlo, o repetirlo. A mí me ha encantado poder hacer eso y convocar no sólo los músicos bolivianos que han participado, sino también a los amigos que he conocido en el camino de la música fuera de Bolivia. Están los Mauresca, el Phillip Citizen Johnson o el Sargento García, el Alguacil, Jacobo de la Mambanegra. Y aparte de todos estos invitados, con los mismos Atajo hemos hecho experimentos para que este disco salga como queríamos. Hemos tenido un resultado muy satisfactorio, un sonido muy bueno, y me doy cuenta de que uno va a aprendiendo esto del sonido y de la grabación.


Edgar: Hemos llegado a buen término y hemos optado por un gran ingeniero, que es el Mauricio Moya. Hemos trabajado muy bien y creo que ha logrado encontrar el sonido que Atajo quería.


Panchi: Lo más importante es poder mantener o recordar ese momento lindo de lo que es la música. No sólo es grabar por grabar y seguir el metrónomo, sino agarrar ese instante bello, que por lo menos yo siento cuando estoy tocando como si estuviera volando. Y eso hemos logrado en muchas de las canciones, que es lo más difícil cuando grabas un disco. 


Cami: Para mí como cantante es súper especial participar en dos discos de Atajo, que siempre ha sido mi banda favorita nacional. Ya el hecho de que esté mi voz impresa en su discografía es algo muy pesado para mí, muy sentido. La recepción de la gente ha sido un poco difícil al principio con algunas canciones, pero ya con los videos y tanto tocarlos, al final hay gente que pide los temas, entonces es algo bien bonito.


Gonzalo: El Quita Penas a mi modo de ver ha sido muy exitoso, uno de los discos más conocidos de Atajo en todo el territorio boliviano, así que ha sido una alegría que a la larga tenga tan buena acogida.


El disco en vivo Ch’akatau funciona como punto final al ciclo de dos décadas de Atajo. ¿Qué nos pueden decir al respecto?


Facu: Este disco fue muy especial, ya que hay 17 invitados. Es un disco en vivo que se hizo en el Nuna, celebrando los 20 años de Atajo. Fue una movida muy interesante para nosotros reunir a los mejores músicos de La Paz. Y fue power, la gente respondió full, y ahí está el disco disponible, fresquito, y vamos a estar ofertándolo durante la gira.


Panchi: Lo que hemos querido hacer es invitar a toda la gente con la que compartimos música en esta ciudad y están todas las bandas más significativas presentes con sus líderes. Creo que eso le ha dado una vuelta bien grande a este disco porque por primera vez yo estoy ahí como músico o haciendo coros, pero los cantantes que han estado esa noche le han dado otra vida a los temas, que a mí me ha encantado porque es escuchar tus canciones por otros cantantes, con otros fraseos, otras tonalidades de voces. Realmente el sueño que al principio les decía a los chicos se dio porque hubo muy buena energía con todos los músicos. Absolutamente todos me han dicho de una, “sí, le entro”, y esa noche se ha notado que había esa fraternidad entre todos, que en el fondo también era la meta de este concierto: unirnos un poco en la música, no estar como rivales sino como aliados, como compañeros en esto que es ser obrero de la música.


Cami: Yo me siento mucho más parte después de haber estado en el proceso del Quita Penas y ahora con el Ch’akatau se siente mucho más especial haber compartido el escenario con 17 artistas, entonces es una parte de realización en mi vida artística, es súper lindo y súper especial.


Edgar: El Ch’akatau es una recopilación hermanada con los amigos. Realmente nos hemos copado en ese concierto grabándolo. Es un afán extra hacer la grabación, pero es una satisfacción muy grande compartir con músicos de esa talla. No pensábamos que ese disco iba a ser el que íbamos a presentar al final de todo esto. Para nosotros iba a ser un disco más, de festejo y de alegría, pero ha calzado bien con todo.


Gonzalo: Fue un esfuerzo en realidad que hicimos para sacarlo, porque cada vez se está haciendo más difícil sacar un disco en físico, pero hicimos el esfuerzo de grabarlo y de hacer toda la post producción. Y pensamos que es un lindo recuerdo para todos nuestros seguidores porque tiene los mejores temas de Atajo, están los invitados, está la banda, está grabado en vivo. Además la producción ha quedado muy linda y creo que va a ser un buen capítulo final que para todos los fans va a quedar como algo especial.


Diego: Tiene una carga emotiva muy fuerte y aparte tiene una carga artística también. Tal vez ahorita no lo veamos tanto así, pero a la postre va a ser un documento bien importante en toda la música boliviana. Entonces, tratemos de cuidar este disco, de representarlo, de escucharlo, porque esta conjunción, esta mezcla que ha habido de todos los estilos, pocas veces se ve. Y personalmente estoy muy feliz porque es el primer disco que he grabado entero.

Ahora que se acerca el final de la gira, ¿qué impresiones les deja?


Diego: Para empezar, es un momento cumbre, y me gusta ser parte de esto porque soy el más nuevo del grupo. Ahora, viéndolo desde un lado más de la banda, creo que es bien importante. Si bien es un adiós temporal, esperemos, creo que se ha visto el cariño de la gente y la aceptación que Atajo tiene con el público. Entonces, ese apoyo es lo que va a quedar, lo que va a seguir siempre, y hagamos lo que hagamos luego, siempre Atajo va a estar ahí presente.


Facu: La verdad que para mí significa mucho. Es una banda de 20 años, que no es poco, y ya ser parte de la historia de Atajo para mí es muy grande. Aparte es un gusto compartir con la banda y con los músicos que ahora se van a reunir para la despedida, como el Germán (Romero), el Marco (Flores), el Elmer (Cuba), que fueron parte de Atajo.


Panchi: Lo más fuerte ahorita es que es bien melancólica esta cosa. Como es una separación donde todos estamos de acuerdo con todo, es muy triste porque cada vez que nos despedimos de un escenario, nos ponemos a moquear, y creo que yo soy el que hago contagiar a todos. Hubiera sido más fácil pelearnos y mandarnos al diablo y dejarlo así. Ese es el camino más fácil, creo. Por primera vez hemos tomado un camino largo y ya no un atajo. Pero es lindo porque vemos que hay una amistad, una hermandad en la banda, que a mí por lo menos, por mi decisión, me da mucha fortaleza y eso me pone feliz. Que me ponga a llorar y todo eso me pone feliz porque me estoy yendo con la banda aquí dentro mío, en el corazón.


Gonzalo: Linda gira, linda despedida. La hemos planificado varios meses, así que tiene que ser así. Buena onda, sinceramente, bastante nostálgica, muchos recuerdos, mucha música, y lo lindo es la reacción de la gente, que se ha puesto las pilas. Realmente, gran impacto el que ha tenido Atajo en la música y el rock boliviano, porque la gente está en muy buen plan, muy cariñosa, así que eso también ha ayudado muchísimo. Pensamos que iba a ser más tranquila esta despedida, pero se ha puesto cada vez más intensa.


Cami: Es muy emotivo. Como lo denominaría yo, es muy sentido. Es diferente una tocada de esta gira; el sabor del final le da el toque. Es bien triste, pero es muy lindo igual.


Edgar: La gira se ha tornado muy nostálgica. A diferencia de otras giras que hemos tenido, donde es un afán, donde es todo una joda, donde hay que solucionar cosas, en esta ocasión es una gira súper diferente, porque todo está bien hecho, no hay nada que arreglar. Pero cada concierto sabemos que es cuenta regresiva y cada vez es más triste. Cada tocada hay llanto, cada tocada acabamos abrazados, cada vez que salimos al frente a agradecer al público, sabemos que es casi ya lo último. Se te vienen cosas a la cabeza que en años no habías pensado; a veces cuando estás tocando te vas acordando y no puedes evitar que una lágrima se te caiga por el rostro. Es muy difícil, muy nostálgico, pero también es lindo porque sentimos que nos retiramos como campeones, por la puerta grande. No hay peleas, no hay pleitos, no hay problemas económicos ni personales, no hay nada de eso. Entonces queda ese cariño marcado para toda la vida. Y queda la satisfacción de haber llegado a la gente durante tantos años y de dejar un legado tan grande.

¿Qué viene ahora? ¿Se trata de un cierre definitivo o de una pausa?


Panchi: Creo que a partir de haber tomado una decisión conjunta, y que cada uno siempre ha tenido sus planes, ha habido más tranquilidad. Para mí ha sido una decisión radical. Yo he decidido bajar un rato, parar. Y parar porque tengo ganas de escucharme, de sentirme un poco como ser humano y ver qué va a pasar a partir de eso. Para todo esto he decidido irme de Bolivia; me voy a vivir a Suecia. Y a partir de ese encuentro que tenga conmigo mismo voy a continuar con lo que ha sido este proyecto que he empezado hace 20 años, al que no he querido llamar Panchi Maldonado; lo he llamado Atajo. Pero si voy a continuar va a tener una dinámica y una forma muy diferente a lo que ha sido en estos 20 años, que no hemos parado de tocar nunca. Lo que yo quiero es experimentar mucho con la música, tratar de salir del formato batería-bajo-guitarra-teclado y experimentar con instrumentos del mundo, cantar en otros idiomas y mezclar los ritmos del mundo en mi música. Ese es el factor importante que hace que Atajo en Bolivia no va más. Hay mucha gente que ha creído que esto era simplemente un “marketeo” para subir un escalón o para hacer dinero. Pero por primera vez hemos tomado una decisión bien madura y hemos parado en el mejor momento, cuando todo va bien, porque queremos pararla ahí arriba y bajar. Vamos a bajar todos para ver lo que se viene. Seguro que de tan linda gente, tan lindos músicos, van a salir sorpresas muy buenas. Yo he dirigido y he liderado el proyecto, pero Atajo nunca hubiera funcionado si no hubiéramos tenido a todo esos músicos. Ha habido algunos muy intermitentes y ha habido otros que han sido una base muy sólida de Atajo como Germán Romero, por ejemplo, que ha estado muchos años, y el Gonzalo igual, que le ha dado una identidad desde su propio lugar como bajista que la gente ubica al toque. Entonces el hecho de que yo pueda usar ese nombre con otro proyecto no significa que vas a cortar todos los apellidos que tiene Atajo, como Molina, Arené, Romero, Torrico, Fernández o Cau. Todos ellos le dan el color para que esta comida tenga su sazón rico.


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