Doble A: No se gana, pero se goza

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Pato Peters

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 DOBLE A 

No se gana, pero se goza


Algo más de cinco años tuvieron que transcurrir para que Doble A proponga un segundo álbum de estudio. Entre la salida de Sin frenos, a mediados de junio de 2012, hasta la llegada de No se gana, pero se goza, la agrupación liderada por el villamontino Alejandro Apodaca debió superar el ir y venir de integrantes, rearmando un proyecto que le ha dado muchas satisfacciones, y que hoy por hoy es considerado como uno de los grupos más importantes del nuevo rock boliviano.

A pocos días de la salida del nuevo álbum -un trabajo de 10 canciones que verá la luz en octubre de este año- y tras haber realizado una sesión BANG! en la ciudad de La Paz, pudimos conversar con Ale y con Daniel Ramos, guitarrista de la banda, quien además es el miembro de mayor permanencia después del cantante.   


Doble A es una banda que ha pasado por varios cambios; cambios de estilo, cambios de integrantes. ¿Cómo hacen para enfrentar todo esto?

Alejandro Apodaca: Creo que la clave para continuar con un proyecto, no importa de qué sea, es justamente saber acomodarse a los cambios; darse cuenta de que éstos vienen aunque no lo quieras. En nuestro caso, las cosas que nacieron a partir de esos cambios han llevado a la banda a un crecimiento muy importante. Si hubiera muerto el proyecto a la primera, probablemente no hubiéramos aprendido todo lo que ahora sabemos, no hubiéramos crecido como banda, y -definitivamente- no hubiéramos podido aportar ese granito de arena a la música nacional. La partida de [Pablo] Killombo, y al poco tiempo la salida del “Chino” (So Myung Jung) fueron un bajón, de cierta manera, pero luego nos dimos cuenta de que eran buenas oportunidades, y desde esa época la banda no hizo más que crecer. Si lo analizamos bien, los cambios siempre traen algo bueno para el proyecto.  


¿Cuesta trabajo encontrar gente comprometida, que esté identificada con el proyecto y que pueda ser un aporte? 

Daniel Ramos: Es lo que más cuesta. Nosotros tenemos en lista a muchos músicos que quisiéramos sumar a la banda, pero no es lo mismo tener a un músico que sea muy bueno, a un músico que sea bueno y que tenga interés en apostar por la banda.

 

Ale, como fundador de Doble A, ¿en algún momento, en todo este proceso de cambios, tuviste ganas de tirar la toalla?

AA: Sí, muchas veces. Al menos en un par de ocasiones puse sobre la mesa el dejar la banda y que cada cual siga su camino, pero creo que el compromiso ha sido asumido por todos  y eso ha servido de empujón ante los problemas que iban surgiendo; nos ayudamos entre todos y eso ha sido el motor principal para que esto siga avanzando. A veces tenés épocas en las que no querés seguir, porque ya estás agotado; es una realidad -para la música alternativa en el país- lo complicado que estar en este rubro, lo desgastante y lo poco retribuido. Pero por otro lado, la música te deja esa sensación de bienestar, esa sensación de satisfacción que hace que todo lo demás no importe. Todo esto te deja lleno, a pesar de que no necesariamente sea de una forma económica.


¿Cuánto ha crecido, cuánto ha madurado la banda desde la salida de ‘Sin frenos’, hasta este segundo disco que están cerca de publicar?

AA: Mucho. Para empezar, creo que si esta banda no hubiera nacido porque el productor de Sin frenos me dijo «hacé el disco”, nunca hubiéramos llegado a lo que estamos haciendo ahora; probablemente esta charla nunca hubiera existido. Creo que cada época de Doble A ha sido crecimiento. En Sin frenos no tenía la más mínima idea de nada; ahora tampoco, pero por lo menos conozco un poco a la gente de acá, sé cómo se mueve la industria, conozco gente en otros lugares, pudimos salir del país, estamos preparando un material discográfico de los mejores -a mi criterio- a nivel nacional en cuanto a sonido y en tema de propuesta. Eso hace 10 años era imposible; no tenía la más mínima idea. Gracias a la sumatoria de gente talentosa al proyecto, hemos ido creciendo. Y es como siempre digo en escenario, Doble A no son sólo cuatro tipos en escenario -o cinco en su época-, sino es toda la gente que aporta de una manera u otra al crecimiento, ya sea con fotos, ya sea con una charla, con muchas otras cosas. Doble A ha sido lo que es ahora gracias a toda esa gente que ha ido aportando cositas y cositas; todas esas cosas -por más insignificantes que parezcan- hacen que te des cuenta de que estás construyendo, y creo que la construcción -desde hace 10 años hasta ahora- ha sido gracias a toda esa gente. 

 

Ale, ¿sientes que este nuevo disco es más un proyecto en conjunto, a diferencia de un Sin frenos que era una especie de material solista?

AA: Definitivamente, en todos los sentidos es un disco de crecimiento y de inclusión, desde el ejercicio que fue componerlo -que cada uno llevaba una idea sobre la que construimos entre todos- hasta el momento en que decimos «terminamos de componer el disco, ahora deconstruyámoslo”. Ese fue un reto muy grande y muy difícil de aceptar, porque como músicos nos cuesta tener esa posición de ceder un poco, ¿no? Cuando contratamos al productor del disco le dijimos, “este es el disco, hacé lo que querrás con él, pero el disco tiene que crecer”, y el disco ha evolucionado muchísimo. Las canciones, desde su composición, a como suenan hoy, han crecido mucho; el sonido es completamente distinto y es comparable con propuestas que hay en otros lados; es un disco muy vanguardista. Y todo eso se hace con el trabajo en equipo, sumando gente, sumando opiniones, aprendiendo a valorar las opiniones ajenas. Creemos que este es un disco muy jugado, pero también creemos que va a tener mucho éxito. 

 

Si bien la banda ha estado activa, con tocadas por todo el país, con un EP lanzado hace un par de años, ¿por qué han demorado tanto en publicar un segundo disco?

DR: El trabajo ha sido arduo, desde el momento de juntarnos a componer, agendar los ensayos para ensamblar las canciones y todo eso. No sólo es encerrarse con los músicos a plantear ideas nuevas y construir. Como decía Alejandro, el método que usamos fue colaborativo; nos tocaba llegar a cada ensayo con propuestas nuevas, y en base a esa idea aportábamos, cambiábamos lo que se tenga que cambiar; fue un proceso largo. Luego, cuando trabajamos con [Maurizio] Alessio [el productor], nos tocó hacer arreglos, modificar varias cosas, incluso cambiamos el estilo de algunas de las canciones. Nos tomó mucho trabajo este disco, y creo que eso se va a notar cuando lo escuche la gente; me siento muy orgulloso.

AA: Aportando a lo que dijo Yoggi, si las cosas hubieran salido como estaban pensadas en su momento, capaz éste hubiera sido el cuarto disco de Doble A, porque en una época estábamos preparando uno, pero las circunstancias hicieron que dos integrantes se tengan que ir. Era un ciclo de composición en el que estuvimos trabajando durante un año y medio, y ahí es cuando nace el EP La prioridad, que eran las canciones que ya estaban terminadas. Además, teníamos muchas maquetas y demos, decenas de canciones que quedaron abandonadas, pero tampoco hallábamos justo continuar trabajando en ellas sin la gente que había aportado en su creación. Cerramos ese ciclo, lanzando esas tres canciones, y desde entonces nos tocó reconstruir Doble A, reencontrarnos, reconocernos, y avanzar, y en eso pasaron dos años. 

 

Doble A viene de una época muy interesante para el rock cruceño. Sale de una camada muy activa, junto a grupos como Animal de Ciudad, Los Salmones, El Parche, Fiesta Cuetillo. ¿Cómo se sienten ustedes mirando hacia atrás, habiendo sido parte de esa escena?

AA: Somos cuerudos [risas]. Este rubro es muy complicado, sobre todo el en país. Tal vez si estás tocando 10 años en otro lado, deberías comenzar a ver ciertos frutos, dedicarte a la música y tomar esto de forma más seria, pero creo que seguimos aprendiendo. La diferencia de esta época a la de hace ocho años es que comenzamos una construcción que no ha parado, y básicamente somos los mismos que venimos haciendo lo de siempre, los mismos que hemos decidido no parar, y creo que somos necesarios entre nosotros mismos, porque creamos una competencia totalmente sana. Todos los músicos de ese círculo colaboramos entre nosotros; esa fue la característica con la que nació esa movida, el Colectivo, que hizo que en una escena en la que no existía nada, se empiece a construir algo por iniciativa propia, sin plata, sin apoyo externo. Pero había tantas ganas que al ir viendo cómo la cosa crecía de a poco, y subirte a un escenario de verdad y poder tocar tu música, son las palancas que nos han hecho seguir y seguir, y hoy seguimos cosechando lo sembrado entonces. Hace ocho años no nos escuchaba mucha gente, y ahora tenemos muchos seguidores. Creo que la constancia, el trabajo en equipo que se ha formado, y algunas otras cosas han hecho que veamos y hagamos las cosas de manera distinta, además de algo que probablemente hoy no está pasando pero que esperemos vuelva a darse pronto, que es “el apoyo” del gobierno. Nos da mucha pena por las bandas nuevas que no han tenido esa oportunidad, pero creo que va a llegar el momento en que eso vuelva a pasar.  


¿Consideran que han pavimentado el camino -de alguna manera- para que grupos como La luz mandarina, El Tribunal de La Haya, Torkuatos, hoy tengan llegada?

DR: Creo que los que empiezan siempre limpian el camino para los demás. Antes que nosotros, obviamente, había gente que se estaba dedicando a la música, produciendo un sonido nacional distinto, nuevo. Y ahora me encanta pensar que nosotros somos parte de esa gente que ha preparado el camino para las siguientes generaciones de músicos; estoy feliz de ser uno de los que comenzó a escribir esta historia. 

AA: Da gusto apoyar también a estas bandas. Siempre que tenemos la chance de ver una banda nueva, vamos, y estamos ahí para apoyar. Somos muy amigos de El Tribunal de la Haya, por ejemplo, y nos parece una propuesta re interesante. Lo mismo sucede con Fiesta Cuetillo y Surdo. Es natural, acá en Santa Cruz, el tema de la colaboración, el tema de la amistad, la camaradería que hace que las cosas continúen y sigan creciendo. Ahora creo que se va un poco más lento que antes, pero se sigue avanzando, que es lo importante.   


¿Podrían recomendar a qué bandas cruceñas escuchar? 

AA: La primera que se me viene a la mente es El Tribunal de La Haya, por lo que están haciendo, por su propuesta.

DR: Los pelados de Black Wings, tienen una propuesta distinta; son súper nuevos y lo están haciendo muy bien. El Tribunal de La Haya está dentro del top 3 para mí. 

AA: También están estos muchachos de Midnight Dreamers, que al menos lo que pude escuchar de su propia música, está interesante. Son nuevos y les auguro bastante futuro. 

DR: Thrist Mckanye está haciendo un punk californiano de calidad, a diferencia del punk que suena acá, que es más garaje, más sucio. 


Se viene un nuevo cambio de integrante, en este caso el baterista. ¿Cómo llenarán ese vacío, siendo que Erick García grabó el disco? 

AA: La ausencia de Erick nos va a costar al principio, pero si algo ha aprendido esta banda es adaptarse a los cambios. Los cambios ya no nos asustan, por lo que creo que la banda va a seguir creciendo. 


Tras escuchar los dos primeros adelantos de No se gana, pero se goza -”Churrasco” y “Androginia”-, podemos asegurar que son dos propuestas muy distintas. ¿Qué puede esperar la gente en el nuevo disco de Doble A? 

AA: Justamente, todo este tema de los cambios en la conformación ha ayudado mucho a no seguir una sola línea. Creo que Doble A se ha caracterizado por tener una mente abierta, y con ella tenemos una esencia, por más estilos distintos que podamos presentar en nuestras canciones. Y en el nuevo disco, realmente hay de todo. Van a escuchar rockabilly, ya escucharon reggae (“Androginia”), ya escucharon algo que parece reggeaton (“Churrasco”), hay folclore, jazz, trap, hardcore; hemos explorado mucho con el nuevo disco. Para mi está genial, me encanta, y estoy muy orgulloso del trabajo que hemos logrado. 


¿Se tiene la fecha de salida para el nuevo álbum? 

AA: Finales de octubre se lanza el disco. 

DR: De 2034 [risas].

AA: Es probable que el disco ya esté online a mediados de octubre, y el lanzamiento oficial sería a fines de mes. 


¿Planes inmediatos de la banda?

AA: Se viene el lanzamiento de un nuevo videoclip. En octubre estamos filmando un video por primera vez fuera de Santa Cruz, junto a la gente de Disturbia, en Cochabamba. Y para el lanzamiento del disco vamos a tener un gran evento acá en la ciudad, un festival con bombos y platillos, como se merece. El reto es entregar lo mejor de nosotros -siempre lo ha sido- y tratar de llegar a la mayor cantidad de gente que podamos. Queremos mostrar lo que se hace en Bolivia, y eso significa empezar a salir; era otro de los objetivos propuestos, que este disco sea “exportable”; vamos a apostar por Colombia, quizás también por Argentina, para mostrar nuestra música en otros mercados. 

 

Ya para finalizar, está una pregunta que podría ser algo difícil de contestar, para los dos. ¿Cuál es su tema favorito del disco y por qué?

DR: Está difícil esa pregunta. 

AA: Para mi está un poquito más fácil. Mi tema favorito es «Androginia».

DR: ¿Verdad?

AA: Sí, porque la hice yo [risas]. No, mentira. Es un tema muy significativo, justamente por eso de abandonar tu zona de confort, darte cuenta de que podés hacer otras cosas que no son las que acostumbras, y que salgan bien. “Androginia” es otro desprendimiento de paradigma, y por eso me gusta tanto, porque no estoy haciendo lo que estoy acostumbrado, y me gusta cómo quedó.

DR: Mi tema favorito es «Fuego». No lo han escuchado todavía. Me gusta porque lo hice yo [risas]. En realidad, a mí siempre me gustó la música un poco más fuerte, más agresiva, y “Fuego” es la canción más fuerte que tenemos en toda la carrera de la banda. Ha sido también una manera de sacar a todos en Doble A de su zona de confort, pero fue un experimento lindo, y todos estamos felices con el resultado.

AA: Si bien podemos decir que esas son nuestras favoritas, todas las canciones del disco me encantan. Todas las canciones han sido retos; es un disco experimental, y ha sido muy gratificante ver el resultado, con un trabajo que no tiene canciones de relleno.