El Girl Power de las Chicas del Cable

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Daniela Mendoza

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 EL GIRL POWER 

de las Chicas del Cable


Cuatro amigas, cuatro historias, romance y deseos de libertad. A esto agréguenle una sociedad madrileña conservadora regida por la monarquía de Alfonso XIII y el crecimiento de la compañía telefónica española. ¿El resultado? El girl power de Las chicas del cable, la primera coproducción española de Netflix, que estrena su segunda temporada en diciembre.

Ambientada en los años 20, específicamente en 1928, la producción original nos cuenta la historia de cuatro mujeres jóvenes que consiguen un puesto como operadoras en una de las primeras compañías telefónicas de Madrid, España.

Lidia, Carlota, Marga y Ángeles son las protagonistas, las autodenominadas “chicas del cable”, quienes, a través del trabajo y la lucha contra una sociedad machista buscarán su independencia. El conflicto social, político y el amor  también condimentan los primeros ocho episodios de la serie.

Lidia es una joven de pueblo, de carácter fuerte y solitario. Carlota es la rebelde hija de un militar que descubre su sexualidad mientras lucha por la igualdad de género. Marga es la menor de todas y posee una inocencia divertida. Ángeles completa el grupo de protagonistas y nos retrata a una esposa sumisa y madre maltratada por un marido megalómano.

La diversidad de tramas y los recursos narrativos utilizados hacen de Las chicas del cable un tipo de producción fácil de digerir, de esas que terminas de ver en uno o dos días gracias a su simpleza y su humor muy al estilo de la olvidada serie, también española,  “Cuéntame cómo pasó”.

El amor, por supuesto, no falta, y lo veremos en todas sus formas: el amor propio, el amor correspondido, el amor no correspondido, el amor a la familia y el amor imposible. Y aunque el romance, por lo menos no al estilo hollywoodense, no es primordial en la trama, definitivamente engancha.

¿Pero qué hace especial a Las chicas del cable? El reto de no caer en el cliché podría ser una respuesta, el misterio que esconde cada una de sus protagonistas también. Sin embargo, personalmente creo que lo que hace especial a la serie es el enfocarse en los problemas de género de forma fresca, centrándose en las vicisitudes de la mujer en el ámbito laboral, para luego revelar cómo la problemática del género va más allá y traspasa las paredes de la compañía telefónica.

La emancipación política, social, profesional y sexual está llena de batallas que aún hoy se libran, y es necesario abordar esos tópicos. ¿Qué mejor forma que el entretenimiento para hacerlo? Sí, los problemas del siglo pasado continúan vigentes, y aunque se necesitará más que una serie para superarlos, Las chicas del cable dejan una lección: es posible.  

No me atrevería a decir que la serie se convertirá en un ícono feminista, porque, al igual que algunas series antecesoras que probaron la misma fórmula (como Pan Am), los argumentos son débiles y frívolos en algunos momentos, pero sí creo que con la pronta llegada de la Guerra Civil Española, los avances tecnológicos y los limitados derechos de la mujer en esos tiempos, el guión tendrá mucha historia para contar.

Entonces, ¿qué esperamos de las siguientes temporadas? Pues, con España ingresando a la década del 30 y con la compañía telefónica intentando automatizar el proceso de comunicación, creo que podremos ver qué les depara a las chicas del cable más allá de su vida como operadoras. Básicamente, las cuatro amigas en nuevas historias, llenas de romance y peleando aún más fuerte por sus deseos de libertad.