El gran Conde de la Habana

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Gory Patiño

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 EL GRAN CONDE 
DE LA HABANA


Mario Conde no es mi alter ego, pero sí ha sido la manera que yo he tenido de interpretar y reflejar la realidad cubana”, explica Leonardo Padura, el escritor más vendido de la isla, sobre el protagonista de sus novelas policiales, en las que se basa Cuatro Estaciones de La Habana, la producción ganadora del Premio Platino a la Mejor Serie Iberoamericana este año.

El teniente Conde es un detective que no quiere ser policía, quiere ser escritor. Un lobo solitario desencantado del sistema, un antihéroe melancólico que añora los años dorados de Cuba y por eso no huye a Miami como todos, sino enfrenta a la injusticia desde su ética propia, luchando contra sus demonios internos y su debilidad por las mujeres y el ron.

Las novelas Pasado Perfecto, Vientos de Cuaresma, Máscaras y Paisajes de Otoño fueron adaptadas al audiovisual por el mismo Padura, por su esposa, la guionista Lucía López Coll, y por el cineasta español Félix Viscarret, quien también dirigió los cuatro episodios de la miniserie. Aunque se siente bien cubana, se trata de una coproducción española-alemana ahora emitida por Netflix.

En la serie, Mario Conde es encarnado brillantemente por el gran actor cubano Jorge Perrugorría, quien tenía el sueño de llevar al cine al nostálgico detective hace más de 15 años. Para Perrugorría, Leonardo Padura más que un escritor, es el cronista de la realidad cubana de los últimos 30 años. El actor sintió una identificación profunda con Conde desde la primera vez que leyó sus aventuras, ya que él no sólo pertenece a la misma generación del personaje, sino que también comparte las mismas memorias, ya que como Conde, el actor estudió el preuniversitario en el colegio La Víbora y creció en el barrio de Boyeros.

Perrugorría calificó el trabajo de dar vida a Conde como el reto más importante de su carrera desde su entrañable papel en “Fresa y Chocolate” de Tomás Gutiérrez Alea, filme ganador del Óscar a la Mejor Película Extranjera en 1995.

El policía creado por Padura es sin duda uno de los personajes más queridos de la literatura cubana y cada cubano lleva un Conde diferente en su mente, sin embargo el autor siempre tuvo a Perrugorría primero en su lista cuando le ofrecían filmar sus novelas. “Pichi” (apodo de Perrugorría) se ha apropiado del personaje de forma visceral, así que el segundo parto de Mario Conde ha sido “una gestación de Jorge”, comenta Padura, quien también es un viejo amigo del actor.

La Habana es el otro personaje latente en la serie. La crítica ha calificado al género de la producción como un intrigante noir caribeño, donde las investigaciones del detective Conde, aunque están ambientadas en los 90s, tienen un tono clásico y retro, ya que no hay celulares, ni computadoras, ni acceso al internet ni mucho menos laboratorios de alta tecnología al estilo CSI Miami. Los casos de Conde son una excusa para retratar la realidad social cubana estancada en el tiempo y la visión de Viscarret, quien ganó un Goya por el guión de su ópera prima “Bajo las Estrellas” (2007). Cada episodio logra mostrar el contraste entre la exótica Habana en decadencia y sus cálidos personajes llenos de humor y picardía.

El primer episodio, “Vientos de Cuaresma”, narra el brutal asesinato de una joven profesora que enseñaba en la escuela donde estudió Conde, quien termina descubriendo una red de tráfico de drogas. Este capítulo se estrenó como largometraje en el Festival de San Sebastián bajo el título de “Vientos de la Habana”. Una característica peculiar de la serie es que los cuatro capítulos son largometrajes.

“Pasado Perfecto”, el segundo capítulo, gira en torno a la desaparición de un ejecutivo cuya esposa fue un antiguo romance de Conde, quien sospecha de ella y sus sentimientos contradicen la ética del policía.

La tercera historia, titulada “Máscaras”, sumerge a Conde en el submundo gay de La Habana, mientras intenta descubrir al asesino de un joven homosexual, hijo de un diplomático poderoso que controla el sistema judicial.

El season finale, “Paisaje de Otoño”, basado en la obra ganadora del Premio Hammett de la Asociación Internacional de Escritores Policiacos, es el último caso de Conde antes de su renuncia. El homicidio de un funcionario público corrupto salpica a los miembros de la policía incluyendo a su propio jefe, el Mayor Rangel, la figura paternal de Conde.

Tras el éxito de la serie, los fans de las novelas de Leonardo Padura ahora esperan la adaptación de las cuatro obras restantes que tienen a Conde como personaje central: “Adiós Hemingway”, “La Neblina del Ayer”, “La Cola de La Serpiente” y “Herejes”. Sin embargo, estas historias ocurren 10 años después de que Conde deja la policía, y ahora el icónico detective se dedica a vender libros usados. ¿Volverá el Conde de La Habana a las pantallas? Esperemos que sí. Mientras tanto, conozcamos La Habana a través de lo que narra Padura.