Incubus en Buenos Aires

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Sergio Suxo Uría

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 INCUBUS 

en Buenos Aires


El 28 de septiembre el Direct Tv Arena de la localidad bonaerense de Tortuguitas, Argentina, recibió después de cuatro años a la banda liderada por Brandon Boyd.

Formados en 1991 en Calabasas (California), Incubus surgió como una de las bandas más populares del nuevo milenio, con una fuerte influencia de grupos como Faith no More o Living Colour.

El camino hacia la locación elegida para el show fue una sorpresa en sí mismo, sin un mapa certero y tan solo la indicación y ayuda de amigos coterráneos, pudimos llegar a una gasolinera en medio de la nada desde donde siguió una caminata de unos 4 kilómetros hasta el lugar. No es ningún secreto que la música es capaz de generar ese tipo de pasiones que cuando afloran con intensidad, son indetenibles, por ende es normal ver a fanáticos viajando kilómetros para asistir al recital de un artista. No importa cómo: a pie, en auto, en bus, o como sea, la meta es una sola y el camino se hace corto de solo pensar lo que te espera al final del día.

A las 21 horas en punto, sobre el escenario se instaló Incubus en pleno, una escenografía sencilla y luces de colores, con una única pantalla en el centro fue la elección para esta gira.

La banda había venido interpretando un setlist bastante similar en todo el tour sudamericano, con variaciones que parecían repetirse cíclicamente; sin embargo, el sorpresivo arranque con “Quicksand/A Kiss To Send Us Off” y la inesperada Here In My Room” lograron que el de Buenos Aires se convirtiera en un show especial y único. La misma emoción invadió el recinto cuando ejecutaron “Pistola” y “Love Hurts”, que sólo habían sido tocadas en Colombia y Brasil, respectivamente. Sin duda fueron algunas de las más gratas sorpresas de la noche, aunque también tuvieron su momento temas del más reciente disco: 8, como la enérgica “Nimble Bastard”, que junto con “No Fun”, fueron de los temas más coreados de esta nueva entrega de los californianos.

Si hiciésemos una ficha técnica híper resumida, podríamos considerar que el sonido, los seguidores y la puesta en escena fueron de menos a mayor en cuanto a la intensidad, como si se hubiesen puesto de acuerdo de manera sincronizada. Uno de los pasajes top tuvo lugar con “Wish you were here” (enganchado a su tocayo de Pink Floyd); también hicieron un guiño a “Tom Sawyer”, el temón de Rush en el medio de “Pistola”.

Ya con un Brandon en cuero y suelto, moviéndose como un primate y emulando en algunos instantes a Anthony Kiedis o a Iggy Pop (tanto por apariencia física como por pose rocker), Incubus coronó un recital redondo con los inoxidables “Nice to know you” y “Drive”, mientras que el cierre (y único encore) lo reservaron para “Aqueous Transmission”, que fue perfecto, destilando un clima de relax en los dedos de Mike Einziger, mientras recorría la pipa (instrumento de cuerda chino que fue un regalo del gran Steve Vai), aligerando el regreso al refugio en “Baires”, con la sensación a veces esquiva de sentirnos de nuevo adolescentes.