La Décima Sinfonía, pero de las Mentes Ociosas

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Pedro Pablo Siles

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 La Décima Sinfonía 

 pero de las Mentes Ociosas 


Hay algo sumamente refrescante en la última obra de las Mentes Ociosas, algo a la vez conmovedor y desopilante, a la vez tierno y mordaz. La trama es sencilla pero efectiva: los Ch’ustas, unos seres malévolos (“más malévolos que Sobodaycom”) provenientes del espacio, quieren erradicar la música de las personas. Froilán, el protagonista de la historia, es el único habitante de Villa Melodía que no puede expresarse a través de la música, al menos hasta que conoce al personaje más entrañable del relato: la Ch’uspa Cosmicofónica del Espacio Exterior. Juntos combatirán contra los Ch’ustas para salvar la música, almacenándola y luego liberándola de los corazones de la gente.


Aunque por momentos algunos pasajes musicales y algunas bromas (“¿La altura? Soy del espacio exterior, no de la Argentina”) pueden resultar algo predecibles, en el contexto narrativo de la obra cobran brillo y permiten que el público general pueda entender y compartir el humor del cuarteto. La Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por Daniel Montes, hace un gran trabajo en la dinámica con los protagonistas, que ejercen dominio y experiencia sobre el escenario, cada quien desde su lugar: uno narrando, otros alternando roles, todos cantando con habilidad y llevando el relato hacia adelante. ¡En buena hora! ¡Y aguante la Ch’uspa Cosmicofónica!