Pearl Jam

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Sergio Suxo Uría

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 PEARL JAM 
 El don de volar 

Pearl Jam se ha convertido en una de las pocas bandas sobrevivientes de la escena noventera que sigue dando batalla, demostrando con cada disco una amplitud de mente y de estilos dentro de la esencia que la banda ya demostró desde que “Vs.”, su segundo disco, probó que el súper estrellato alcanzado con “Ten” no fue pura casualidad ni tuvo que ver con haberse “colgado” de la fama y el moméntum que vivían bandas como Nirvana, Alice in Chains o incluso Soundgarden.


Así que cabe preguntarse: ¿cómo lo hacen?, ¿cómo todavía mantienen viva la alquimia?, ¿cómo siguen emocionándose con la idea de que el próximo disco sea el mejor de la banda?


Las respuestas están en el ser humano detrás del músico y del artista. Como ese niño de Big Sandy, Montana, que tomó lecciones de piano desde los ocho años, las cuales pagaba cortando el pasto, removiendo hojas secas y despejando la nieve de la casa de su maestra. Hasta que un buen día escuchó a los Ramones, olvidó el piano y ahorró todo lo que pudo para comprarse el mismo bajo que tocaba Dee Dee. Su nombre es Jeff Ament. O como aquel otro niño, llamado, Stone Gossard, que se la pasaba cantando “Row, row, row your boat” en el kindergarden y escuchando a Simon & Garfunkel en la radio AM. O quizás era cosa de tomar la raqueta de tenis de tu viejo y saltar sobre la cama rockeando e imitando a Paul Stanley de Kiss, para al día siguiente descubrir Band of Gypsys de Hendrix y que te vuele la cabeza, como le pasó a Mike McCready. Pero definitivamente podemos relacionar este ímpetu con las experiencias que inspiraron a Eddie Vedder cuando era niño, escuchando “Puff the Magic Dragon” en una de esas tornamesas de plástico que antes se podían conseguir más fácilmente, y que él alimentó con discos que un tío “buena onda” tenía en su dormitorio.


En abril pasado, Pearl Jam fue uno de los actos principales en la ceremonia 2017 del Rock & Roll Hall of Fame. La banda de Seattle fue inducida a la reconocida galería de artistas, junto a Tupac Shakur, Joan Báez, E.L.O., Journey y Yes. David Letterman -histórico presentador estadounidense- ofreció el discurso de bienvenida a los músicos. Cada miembro de la banda agradeció de manera individual por ser parte de este grupo. Eddie Vedder no olvidó el aporte de todos los bateristas que han pasado por Pearl Jam (Dave Krusen se unió a los demás en una gran versión de “Alive”).


Eddie había dicho hace un tiempo: “Nos aventuramos a hacer música para satisfacer nuestra mente. Algo que nunca hubiéramos imaginado es que las personas se vuelvan amigos, compartan ideas, y compartan su humanidad con los demás a través de nuestra música. Se han convertido en esposos, esposas, mejores amigos. Todo esto sucede fuera de la banda. Todo lo que nosotros hicimos fue hacer música. El hecho de que todo esto haya pasado es sobrecogedor y nos vuelve más humildes”.


En estos días Pearl Jam se encuentra en pausa. Mientras Mike McCready presentó su libro: “Of Potato Heads and Polaroids”, una joya testimonial en fotografías de la vida del guitarrista dentro y fuera de la banda, Vedder inició el pasado 27 de mayo una gira solista, visitando ciudades como Berlín, Londres, Dublín, Sicilia y Ámsterdam. Esta última fue el lugar elegido para dedicarle algunas palabras y canciones a Chris Cornell, su gran amigo y una de las voces más importantes del Rock and Roll de nuestro tiempo. Fueron varias las canciones que interpretó en honor del fallecido líder de Soundgarden: “Long Road”, “Trouble” de Cat Stevens, “Sometimes” -en la que Vedder derramó algunas lágrimas-, “Without You” y “The Needle and the Damage Done” de Neil Young.


Incluso, luego de que un fanático le gritara: “¡te amo!”, Eddie respondió: “Gracias, lo necesito. Todos lo necesitamos. Pienso en un montón de gente esta noche, en algunas en particular y sus familias. Y sé que el sanar toma tiempo, si es que alguna vez ocurre... Toma tiempo, y eso significa que debes comenzar en algún lado. Entonces que sea con música. Que sea con amor y compañerismo... Y que sea en Ámsterdam”, sentenció.


La voz de Vedder todavía guarda matices para mostrar, la guitarra de McCready seguirá explorando el sonido “Hendrixiano”, el bajo de Ament vibrará al compás de las baquetas de Cameron durante años, mientras Gossard conversa con el sexto miembro de “La Perla” cada noche: los fanáticos que acompañan a la banda en coros eternos de canciones como: “Alive”, “Betterman”, “Black”, “Given to Fly”, “Sirens”, ahora ya himnos de la generación noventera.


Esperemos que el fenómeno Pearl Jam siga afectando a miles de personas alrededor del mundo y que la aventura musical que la banda sigue viviendo nos invite a recorrer muchos más senderos sónicos, muchos más océanos rítmicos, muchas más historias lúdicas, y que así podamos sentir que nosotros también podemos volar.