Ra Beat, el año de la cosecha

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Pedro Pablo Siles

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 RA BEAT 

El año de la cosecha


Nos reunimos con Álvaro “Conejo” Arce, uno de los máximos representantes de la escena electrónica nacional, que además ha cultivado una carrera musical de más de 20 años como bajista de rock y productor musical. Después de 10 años sin editar un disco de estudio, Ra Beat vuelve a la palestra con un abanico de diversos proyectos nuevos. La entrevista y la sesión BANG! se dan en este feliz contexto de cosecha artística, tomando en cuenta todas las facetas que el proyecto ha mostrado a lo largo de los años.
 
¿Cómo nace Ra Beat y cómo defines su sonido?
 
Ra Beat es un proyecto muy personal. Empezó hace 14 años, en un momento en que quería algo totalmente nuevo en mi vida musical. Fue una especie de búsqueda sonora en la que me encuentro con las máquinas de ritmo, los sintes y los distintos softwares de producción y grabación. Era toda una novedad el poder grabar en casa, sin requerir costosos estudios de grabación. Así surgió mi aproximación hacia la música electrónica y experimental, grabando y produciendo desde un pequeño “home studio” mi primer álbum el año 2003 con la colaboración de muchos amigos y músicos invitados, mucha gente con la que había tocado antes. Entre ellos estaban Grillo Villegas, Christian Krauss, Ricardo Sasaki, Omar González, Carlos Olmos, Oscar Kellemberger, Christian Ayllon, Cecilia Gimenez, Juan Pablo Claure y otros. Con algunos de ellos empezamos este sueño de llevar todo esto al vivo y presento el primer disco en La Paz, Santa Cruz, Cochabamba, Sucre y Tarija, las ciudades donde me fue posible llegar con un formato de banda de electrónica en vivo, algo muy novedoso en esa época.


En el transcurso de estos 14 años he grabado seis discos, la banda ha tenido diversos formatos y  han pasado muchos músicos por el proyecto. Sin duda alguna ha habido un eje troncal de gente con la que he trabajado, en especial Paco Aguilar y Oscar Kellemberger, pero lo que me apasiona de este proyecto es que es muy experimental, no tiene un formato o un sonido definidos, siempre está en una búsqueda constante, tanto de incorporar elementos o sonoridades nuevas, como también de encontrar posibilidades y recursos. Busco siempre lograr una interacción entre lo análogo y lo digital, entre lo humano y lo programado. No podría hacer música solamente en un software o usando samples. Realmente creo en la necesidad del aporte que un instrumento puede darle a una canción electrónica. Por eso también produzco yo mismo mis discos, porque me imagino el sonido, el instrumento o la voz que puedan aportar algo en beneficio del tema y así grabar esos elementos sobre bases que programo. Eso es un poco lo que caracteriza a Ra Beat: una versatilidad musical, una experimentación sonora, ser un poco más arriesgado, y lo que lo consolida en vivo es que toco siempre mis propios temas.
 
Hace 10 años sale Mutaciones, tu último álbum de estudio hasta la fecha. ¿Qué recuerdas de ese disco?


Mutaciones es el último disco de estudio que publico, hace ya diez años. Es un cambio de sonido, de color. Venía de hacer varios discos con la lírica en inglés, el sonido un poco más electro, más sintetizado. La primera época de Ra Beat la banda tenía un sonido más apegado al disco y al house, mucho groove y mucho sonido retro (Delightful). Luego hice algo mucho más electro (Electrize It). Lo que yo busqué en Mutaciones fue acercarme más al pop-rock/synth-pop y escribir todas las letras en español. Fue quizás el  formato más “rockero” de Ra Beat. En la gira de ese disco la banda la conformábamos Pepe Zapata (batería), Paco Aguilar (guitarra) y yo en el bajo y las secuencias. Y estaba Julie Marín, que empezó como invitada en un par de canciones del disco, pero que acabó grabando las voces de todo el álbum y saliendo de gira con nosotros.


Es un disco muy especial en mi carrera porque la mezcla se la hizo en Unísono (Buenos Aires), estudio de Gustavo Cerati. Fue mezclado ahí, por Mariano López, ingeniero de muchos discos de Soda, Spinetta, Cerati, Fito y más, y masterizado en Puro Mastering de Eduardo Bergallo.
 
Luego llegan un disco de mezclas y un disco en vivo…
 
Sí, después saco dos nuevos discos, que no son álbumes de estudio. Uno es una colección de remixes, algunos hechos por mi persona, y la mayoría hechos por varios productores de música electrónica de todo el país y del exterior que versionaron temas de toda mi discografía. Es como un “The Best”, pero de versiones remixes. Por esto también el nombre: Mezclas, Remezclas, Angustias, Versiones, Reversiones y Distorsiones.


El disco en vivo es un registro del show acústico que hicimos en el Teatro Municipal. Fue todo un reto versionar los temas electrónicos en versiones acústicas. Ése es el último disco de Ra Beat editado en físico. Un disco muy íntimo en sonido y muy especial también, porque están casi todos los invitados con los que había trabajado en toda la historia de la banda. Llegó gente de otras ciudades para tocar en este show. Éramos unos 15 músicos que tocamos ese día. Había todo un abanico de artistas de todas las épocas y discos de Ra Beat.
 
Después de esa suerte de consagración, Ra Beat entra en un hiato de algunos años para dar paso al advenimiento de Krauss, tu regreso a las raíces…
 
De ahí viene una etapa en la que abandono temporalmente mi proyecto porque empezamos con Krauss. Christian regresa a vivir al país y entonces decidimos hacer un proyecto nuevo con él y con Alex Zapata. El 2010 empezamos la etapa de preproducción del primer disco: maquetear las canciones, armar demos, luego ir a Cochabamba a grabar el disco bajo la producción de Cacho Romero. El disco fue mezclado en Santiago de Chile por Cacho y luego vino una extensa gira de teatros por ocho ciudades. Con ese álbum ganamos mejor canción del año con “Quimeras”, una canción que nos trajo muchas satisfacciones.
 
Dos años después empezamos a preproducir el siguiente disco, en el cual me encargo yo de la producción musical. Paco Aguilar lo co-produce y además entra a la banda como nuevo integrante reemplazando a Alex Zapata. Así hacemos el Antigiles, que grabamos acá en La Paz, en Black Lodge, y la mezcla se la hizo también en Argentina. Volví a Unísono Estudio, donde el álbum fue mezclado y masterizado por Mariano López. Y con ese segundo disco y una gira truncada por problemas personales de Christian acabó el proyecto Krauss: cinco lindos años de muchos viajes, historias y sobre todo música.
 
Luego vuelves al ruedo con Ra Beat mediante una serie de proyectos nuevos. ¿Cómo se da el proceso?
 
Así es, retomo a tiempo completo Ra Beat y doy una serie de presentaciones, sobre todo en espacios culturales presentando la Sesión Análoga, que es una propuesta de música electrónica en vivo, ejecutada por cinco músicos, realizando una combinación de instrumentos análogos con programaciones. De esta propuesta sonora se desprende una interpretación visual de las piezas musicales concebida por un Vj que interactúa en tiempo real con la música logrando una perfecta unidad audiovisual. Esta propuesta es llevada a escenarios culturales como el auditorio de la CAF en la Noche de Museos de La Paz, el patio central del Centro Cultural de España y el patio del Palacio Chico (Ministerio de Culturas).


Paralelamente voy componiendo y grabando nuevos temas con algunos cantantes de la escena nacional, temas que aún no han sido editados y que en algún momento compilaré en un disco de colaboraciones. Algunas de estas canciones las grabé con Vero Pérez, Patricio Pozo, Marco Maciel, Laura Ede y David Roland.
 
Después llegó el Ra Beat Sinfónico…
 
Uno de los momentos más importantes de mi carrera fue el haber tocado junto a la Orquesta Sinfónica Nacional y haber podido unir dos estilos musicales que son en teoría completamente contrarios, como lo sinfónico y lo electrónico. Fue muy emocionante escuchar una orquesta compuesta por más de 60 músicos interpretando arreglos de temas tuyos; es algo que no olvidaré, que no se puede describir en palabras la verdad.
Los arreglos para la orquesta estuvieron escritos por Oscar Kellemberger y fueron dos noches muy emotivas en el Centro Sinfónico que luego desencadenaron en una serie de actuaciones junto a un cuarteto de cuerdas. Trabajamos con cuartetos de La Paz, Santa Cruz y Cochabamba, y giramos mucho con ese formato. Incluso grabamos algunas actuaciones que tuvimos. Hay un disco por ahí de unas seis o siete canciones que están versionadas con estos arreglos. Está grabado, pero me falta un poco trabajar en la edición, darme el trabajo de entrar a estudio, ver la calidad del registro que hay, seguramente hacer algunas tomas adicionales. Pero también quiero editar ese trabajo, que fue una parte muy importante de la historia musical de Ra Beat.
 
Por último, el año pasado vimos a Ra Beat fusionando su sonido electrónico con instrumentos andinos. Cuéntanos algo de eso.
 
El año pasado empezamos a trabajar esta propuesta que fusiona los sonidos andinos con elementos y estilos electrónicos. Es una marca de diferenciación, creo yo, ya que integra la cultura musical e identidad de Bolivia en cada interpretación. Hemos trabajado especialmente con aerófonos andinos como toyos, moseños, quena quena, wanqara, trompe indio, pezuñas de cabra, tarkas y otros. Costó años de madurez musical poder hacer realidad esta fusión; la idea la tenía hace ya tiempo atrás, pero no es fácil integrar y fusionar nuestra cultura y nuestros sonidos con la música electrónica. Requiere conocimiento, tiene que hacerse con respeto, con mucho criterio, con estilo, con musicalidad. Se trata de saber lo que haces. Se pueden hacer propuestas sin perder la conexión con la raíz y que sean innovadoras al mismo tiempo. Hay cosas que van más allá de lo musical en nuestro folclore. Nuestra música es muy ceremoniosa.
 
Para este proyecto he trabajado con dos grandes músicos, que son René Hamel y Bernardo Roso. René es director de Moxa Uma, un ensamble de música autóctona que lleva 35 años rescatando nuestro folclore. Me gusta trabajar con muchos músicos y cambiar también de formatos, porque yo voy aprendiendo mucho de ellos. Yo creo que nos vamos dando feedbacks en cada encuentro, yo puedo dar aportes, como ellos dan aportes, enriqueciendo nuestros conocimientos. Y con René fue así. Él viene de esas raíces muy profundas, muy ligadas con  lo autóctono. Y claro, yo no quería una quenita que suene encima de una base electrónica, sino que sea una verdadera amalgama de los dos sonidos en uno solo; crear un nuevo sonido. Entonces ahí están como 10, 11 canciones, que ya están en el último proceso de registro y producción. Faltaría la parte de la mezcla, pero yo creo que este año voy a editar ese disco porque es el que está más cerca de ser terminado.
 
Más allá de la producción que rompe con tu silencio discrográfico: dos EP’s grabados en colaboración con Zamora. ¿Nos cuentas un poco de este proyecto?
 
El proyecto nace por este amor que tenemos hacia los sintetizadores Jorge Zamora y yo. Son esos encontrones musicales en la vida, que son inesperados. Nos juntamos con Jorge a hacer un track y salieron dos EP’s. El primero es el testimonio de la primera aproximación, y es lo que presentamos en el show de Teatro Nuna (el día 22 de junio). Está grabado íntegramente con sintetizadores analógicos y máquinas de ritmo. No hay nada en el proceso ahí que se haya hecho con computadoras o con sampleos. Son sintes tocados, modulados, sintes polifónicos, sintes monofónicos. El segundo EP lo pensamos editar en vinilo. Ya está grabado, pero todavía faltan algunas cositas de edición y de ahí la mezcla. Yo creo que lo vamos a presentar entre agosto y septiembre, de acuerdo al tiempo de los procesos de fabricación del vinilo.
 
Después del largo ayuno, Ra Beat llega al 2017 con la mochila cargada…
 
Este año es un año de cosecha. Si se dan las cosas, este año voy a editar cuatro discos. Primero vienen lógicamente los dos EP’s que estamos lanzando junto a Jorge. Lo siguiente va a ser el álbum con los aerófonos andinos, que es lo que está más listo. De ahí lanzaría un disco con canciones nuevas y colaboraciones que he grabado estos años; va a ser interesante porque son (trabajos) con gente muy talentosa del ámbito de la música. Este año está muy musical y me encanta eso, que haya siempre música en mis días.
 

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