St. Vincent, extrañamente real

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Laura Ede

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 ST. VINCENT 

Extrañamente real


Annie Clark, la talentosa cantante y multi-instrumentista conocida como St. Vincent, acaba de sacar su esperado álbum Masseduction, el pasado 13 de octubre. Su quinta obra como solista viene acompañada de un trabajo artístico que refleja diseños surrealistas, claramente inspirados por sus dos “musas”: Ettorre Sottsass y Federico Fellini. La cantante ha descrito la estética de su nuevo álbum como algo entre sexy, divertido y un poco aterrador.

No importa cómo defina su propia música; está claro que Clark cada vez tiene una visión más inmediata y realizada de quién es ella y qué es lo que quiere proyectar. Como alguna vez le recomendó  David Byrne, líder de Talking Heads, con quien colaboró para hacer un disco el 2012: “Debes tratar de hacer algo extraño, pero a la vez real”.

La frase la describe perfectamente como artista. Su excéntrica manera de darle giros inusuales a la instrumentación de su música y aun así lograr que suene perfectamente natural y llevadero, exponen una verdad angustiante e incómoda bajo una fachada extrañamente atractiva.

En sus portadas, Annie Clark muestra su evidente belleza, casi asemejándose a una muñeca de porcelana, pero siempre suele haber algo perturbador en su expresión ambigua que subvierte los conceptos estéticos tradicionales. Sus canciones pueden tener melodías de cuna y de pronto llegar a ser violentas y agresivas a través de riffs ejecutados con perfecta precisión.

Su álbum debut, Marry Me (2007), expuso inesperadamente la versatilidad de su talento. Con la colaboración de Brian Teasley, baterista de su antigua banda, Polyphonic Spree, y del pianista de David Bowie, Mike Garson, creó un álbum ampliamente aclamado por sus arreglos musicales, estilo y conceptos.

El segundo álbum de esta cantante criada en Dallas, Texas, la trae de vuelta a la ciudad de Nueva York después de un exitoso tour de su primer proyecto. El 2009, su LP Actor, atrajo aún más atención y halagos que su predecesor. Con complejas y misteriosas temáticas, St. Vincent se apropia de personajes femeninos que fantasean con escaparse  del aburrimiento, la opresión y la complacencia, y adoptar nuevas identidades en un frenesí caótico y oscuro.

En Strange Mercy (2011), Annie deja un poco de lado la ostentosidad en cuanto a arreglos, y potencia su creatividad en la guitarra. Puesto que vocalmente se mantiene en una línea bastante serena, su guitarra articula sus ansiedades y las libera catárticamente.

El álbum con David Byrne, titulado Love this Giant, es una combinación de dos mentes fascinantes e incomprendidas por la sociedad.  Como si estuvieran cortados de la misma tela, ambos artistas congenian en letras con preguntas filosóficas y una preocupación por el mundo y la transformación del ser humano. Sin embargo, sus estilos tan intrínsecamente similares, tienden a pasar por una exagerada obsesión con la idiosincrasia de las conductas de otros.

Como su nombre lo indica, su cuarto álbum, St. Vincent, no puede ser más auténtico de lo que ya es. Annie Clark ejecuta su arte con extrema confianza y precisión, y es una de las más distintivas e innovadoras guitarristas de nuestra época. Su estilo casi espasmódico de hacer música siempre encuentra una manera eficiente de juntar todos los elementos esenciales para crear una obra maestra. El álbum fue nombrado como el segundo mejor álbum del año por la revista Time y le ganó su primer Grammy en la categoría de Mejor Álbum Alternativo del 2015.

Finalmente, St. Vincent ya se encuentra de gira en su tour Fear the Future, presentando su álbum Masseduction, que incluye los dos primeros singles “New York” y “Los Ageless”. En su concierto, Annie se presenta sin banda, sólo con pistas, demostrando, como lo hizo incontables veces, que no necesita de nadie para entretener a su público. Toda su fachada parece surrealista, no obstante, remitiendo a la frase de Byrne, todo sobre ella es extrañamente real.