Teatro Nuna

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Luis Daniel Iturralde

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 TEATRO NUNA 

Nacimiento y características de nuestro espacio cultural


La idea del Nuna nació el 2013 y fue pura sincronicidad (en términos de C. G. Jung). Por un lado, mi hermana junto a su compañía de danza Gaviota, alquiló el lugar para ensayar, y con la ayuda de mi padre, hicieron remodelaciones dejando un gran escenario, un espacio para espectadores y una cabina de control. Por otro lado, en una de las últimas clases del postgrado en Emprendimientos que tomé en la Universidad de McGill en Montreal-Canadá, realicé un plan de negocios sobre un “café teatro”, pues tenía muchas ganas de montar algo así en Montreal ya que siempre estaba tocando en espacios con estas características, pero me di cuenta que la inversión para hacer algo así en aquel país nórdico era demasiado alta y, al mismo tiempo, había bastante competencia. Por estas razones, no realicé el proyecto y decidí volver a Bolivia sin planes específicos...

Cuando volví, me encontré justamente con este lugar todavía en construcción en plena calle 21; lo vi y me dije a mí mismo: “Esto no es una sala de ensayos… ¡Es un teatro!” Posteriormente tuvimos reuniones con la gente de Gaviota, quienes no estaban muy seguros de continuar como compañía y para quienes el alquiler de ese lugar era demasiado caro como para usarlo de sala de ensayos. Por esta razón accedieron a que yo me haga cargo del lugar invirtiendo en equipos de luces y sonido, realizando de esta forma hacer mi sueño de hacer un café teatro que sea auto-sostenible. Al mismo tiempo, Truddy Murillo -integrante de Gaviota y directora de la escuela de danza Mandala-, continuaría con su escuela de danza en el mismo espacio, colaborando a la sostenibilidad del lugar.  Así nació el Nuna.

Por el hecho de ser un café teatro, al principio la gente no creía en el modelo y se preguntaba cómo un artista puede pagar por una presentación. ¿No debería ser al revés? Pero creo que en primera instancia la comodidad del espacio y la empatía de nuestro equipo con los artistas atrajo a nuestros primeros clientes. Al mismo tiempo, los elencos que ya tenían su público se dieron cuenta que se trataba de una inversión y que si se llenaba el lugar ellos recuperarían y crearían una ganancia muy interesante. Como se dice en inglés, esto resultaba muchas veces en una win-win situation (situación en la que todos ganan). Evidentemente, no siempre es así, pero creo que los trabajos bien logrados generan estas situaciones, y si no es a la primera, por lo menos ocurre después de algunos intentos. Por otro lado, nuestros precios son muy accesibles tomando en cuenta todo lo que incluye una función (luces, luminotécnico, sonido, sonidista, boletería, ayuda en promoción, etc.). Les confieso que esto no es una mina de oro, es un centro cultural -bastante bien administrado se podría decir-, pero sigue siendo un centro cultural. Nuna es sobre todo una plataforma donde se construye público. En el teatro lo que importa es el espectáculo, no las bebidas, no el after (ya que acaba el show y acaba la atención). No hay nada más importante que el espectáculo y el público lo sabe porque paga por esto. Además, hay que tomar en cuenta que a todo artista profesional y serio le interesa poder mostrar su trabajo con calidad. ¿Cuántas presentaciones son estropeadas por carencias técnicas? (acoples en el sonido, malos equipos, luces escasas, falta de control sobre la iluminación, escenarios pequeños o improvisados, mala acústica, etc.). En el Nuna cuidamos a nuestros clientes lo más que podemos…

Otro de los aspectos que cuidamos es la comodidad del espectador, pues sin espectadores satisfechos no sobreviven ni los artistas ni los espacios. Por eso tratamos de tener asientos cómodos, con buena visibilidad. Al mismo tiempo, tenemos el plus de tener una selección de bebidas y comida que pueden consumirse en el espacio. Otras ventajas son la facilidad de reservar o comprar entradas de martes a domingo y la posibilidad de consultar la cartelera por teléfono o a través de nuestra página web o nuestro Facebook, incluido un servicio de compra de entradas por internet. Claro que también cometemos muchos errores y siempre se puede mejorar, por eso tratamos de aprender cada día de todas nuestras experiencias.


Creciendo y explorando posibilidades

Casi todo nuestro equipo de trabajo está compuesto de artistas o amantes del arte. Todos apreciamos lo “bueno” o por lo menos lo que pensamos que es bueno, lo que nos hace vibrar, lo que nos conecta con ciertos sentimientos, con ciertas ideas que elevan o que son espejo de nuestra realidad. Esta búsqueda nos vincula con el resto de los artistas y hace que naturalmente la comunidad nos busque y nos proponga diferentes proyectos mas allá de espectáculos en vivo, por ejemplo realizar videos de música en vivo (Sesiones BANG! es un tremendo ejemplo de esto), videoclips (Illapa, Aeroplan, Oz, JC Mamani, La Swingbaly, entre otros) o grabar discos dentro del Nuna (Walkman, La Burkina). También este año hemos tenido un taller de teatro muy exitoso dictado por la reconocida actriz Pati García. Este interesante taller permanente tiene a sus alumnos sumamente motivados (soy testigo de la histeria colectiva, y es algo fabuloso). Los alumnos culminan cada etapa con la presentación de obras cortas escritas por grandes dramaturgos bolivianos contemporáneos (Aramburo, Derpic, Calla, Eid y más). Creo firmemente que esto va a crecer.

Por otro lado, yo dirijo la Escuela Runatiña de percusión desde hace 3 años. Ahora somos aproximadamente 30 integrantes y organizamos talleres esporádicos con percusionistas de otros lugares, además de estar montando una batucada con los niños de Alalay desde principios de este año.

En fin, las posibilidades de usar el espacio, no sólo como plataforma para la construcción de espectadores sino como plataforma de enseñanza y de interacción entre las artes, es bastante grande e irán brotando cosas lindas de ahí.

Finalmente, creo que emprendimientos como el Nuna han inspirado la creación de espacios similares en otras ciudades del país, por ejemplo, Meraki Teatro Bar, que es un gran emprendimiento de colegas artistas cruceños; y tenemos planes de trabajar con ellos y otros espacios ya proyectados en Cochabamba o Sucre. A todo esto, un circuito de espacios independientes bien administrados ayudaría a nuestro país a abrir las acérrimas fronteras que existen con el resto del mundo, algo que sería bastante enriquecedor para nuestra sociedad.