Tech News, Hackeando el cuerpo humano

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Camilo Albarracín

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 TECH NEWS 

Hackeando el cuerpo humano


Ya no pensamos en resistirnos a los avances tecnológicos en el mundo; ahora mismo estamos pensando en cómo beneficiarnos de ellos. Al menos es lo que se espera de nosotros. La discusión, más allá de lo ético y demás cursilerías, nos lleva a pensar en personas aprovechando la tecnología para mejorar su vida, o al menos imaginando cómo sería si aquello me sirviera para…


Parafraseando a Bauman, el pensamiento humano con los ojos puestos en la búsqueda de la satisfacción personal, a un precio que siempre puede ser compensado desde diversos puntos: Tell me what you really like. Baby, I can take my time.


La opción que se presenta para hackear el cuerpo humano es el chip de Identificación por Radio Frecuencia (chip RFID por sus siglas en inglés). Se trata de un implante de microchip, un circuito electrónico dentro de una cápsula de vidrio en forma de píldora, el cual puedes utilizar como una tarjeta de crédito sin necesidad de contacto.


Al registrarla con una variedad de dispositivos, puedes usarla para activar ciertas funciones, como transferir sus datos de contacto al teléfono móvil de un amigo, abrir puertas mágicamente, entre otras. We don’t ever have to fight. Just take it step-by-step.


Ahora, si lo aplicamos a tu cotidianidad, podríamos decir que varios de tus problemas podrían tener un punto final. Por ejemplo, aquella vez que olvidaste las llaves y tuviste que llamar a tu roommate para recogerlas de algún lugar luego de esperar en la calle mil horas. Podrías tener siempre a la mano la clave de tu tarjeta de crédito. En fin, si tienes una pésima memoria para las contraseñas y las cosas sencillas de la vida en general esto puede ser interesante. Just a simple touch and it can set you free.


Como en todo, también las empresas ya están viendo cómo la implantación de estos chips podría ayudar a incrementar la productividad. En algunos países ya se están organizando y gestionando políticas y leyes al respecto, proteccionistas en algún caso.


El tema social pasa por el miedo a lo desconocido, como se puede ver en la evolución del hombre, siempre que algún avance tecnológico afecta nuestra relación con el tiempo, el espacio o con otras personas, nos produce una angustia que deriva en una verborrea de ficciones surrealistas, y en muchos casos apocalípticas. We don’t have to rush when you’re alone with me.


Sin embargo, siempre habrá hackers. Ten eso por seguro e imagínate lo peor, el acceso a tu información más personal, más íntima, que has guardado con tanto recelo en tu chip RFID en manos maliciosas.


Pero la vida es así, siempre que sientes que ganas por un lado, vas perdiendo por otro. Seamos libres de escoger lo que mejor nos plazca, y esta nueva forma de interactuar con nuestro entorno inmediato puede ser algo muy bueno, o no. I feel it coming, I feel it coming, babe.