Tirana y Olé, un espacio para melómanos

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El Ojo De Vidrio

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 TIRANA Y OLÉ 
un espacio para melómanos

Éste un espacio para recordar todo lo que me ha hecho ser melómano, crecer disfrutando y amando la música. Tengo que recuperar todo el rock de los 60, 70, 80, 90’s y el actual. Luego definí el rango de mi público de acuerdo al estilo de cada lugar, en La Tirana Bar más joven, experimental, y en La Tirana y Olé enteramente mi generación; hoy me siento complacido con este resultado”, dice Ariel Rocha, quien junto a Jimena Rivera son creadores de La Tirana Bar y La Tirana y Olé. En esta última, David Carranza Peco, chef español, tiene un restaurante en el cual el rabo de toro, la tortilla, los jamones serranos, las tapas o las paellas tienen ciencia y conciencia.

La Tirana Bar y La Tirana y Olé son de los pocos sitios de diversión en Bolivia que tienen concepto. Ariel cultivó el hábito de reunirse con los cuates a escuchar música y disfrutar de este placer. “Con el tiempo conocimos a nuestras parejas, nos enamoramos, las relaciones fueron más serias, nos sometimos por amor y ellas en busca de estabilidad nos fueron separando. Sentíamos el vacío de reunirnos y escuchar música. Ése es el origen del nombre de La Tirana, que es un tributo a aquellas que por amor someten”,  cuenta Ariel.

La Tirana Bar apuesta por el rock latino; en cambio, La Tirana y Olé, por el rock en inglés con bandas en vivo, como para completar las dos facetas de la formación musical de Ariel y como complemento una de la otra. “Siempre fui amante del blues, el jazz y el rock en inglés, pero viví en México y me gustó la onda de la fusión del rock latino que se gestaba en esa época. Café Tacuba – su segundo disco fue un boom. Me gusta El Tri, pero también me encantan Los Amigos Invisibles de Venezuela, de quienes fuimos y somos sus mayores promotores aquí en Bolivia, porque los difundimos desde su primer disco. En Argentina, Los Babasónicos; Ciro y los Persas antes Los Piojos, La Mancha de Rolando. En Colombia, Cabas, Aterciopelados, y mucho de eso que llaman rock stoner, en la onda Rolling Stones, que combina blues y rock y de esa nueva onda que mezcla lo electrónico con lo latino. Todo empezó en México con un concierto de Mano Negra en 1990: me quedé loco con esa fusión de sonidos. Me gusta Maldita Vecindad, que fusiona ritmos tradicionales como el danzón y el bolero; me encantó esa movida”, revela Ariel. “Yo siempre fui blusero y disfruté mucho escuchando a muchos músicos que conocí en esa época. A ellos, a Rodrigo Gonzáles, a todos los rockeros, los veía seguido en El Arcano, en México, donde íbamos con mi carnal Carlos Mendoza los martes a escuchar jazz. Allí había sólo instrumentos y los rockeros que iban se dedicaban a palomear; tocaba el que quería. Había palomazos entre distintos músicos que improvisaban, como Alex Lora, Maldita Vecindad, nuestros amigos de Elefante. Ahí conocimos a La Cuca, La Castañeda, nuestros cuates eran Rostros Ocultos, los mismos Cafetas y un montón de músicos de la movida mexicana de esa época”, confiesa Ariel.

“Cuando abrí La Tirana y Olé, tuve la grata visita de mi cuñado David Carranza Peco, un chef muy importante en Madrid, que hace cocina española, y decidí proponerle fusionar su estilo con el mío, que era más “sudamexicano”. Me acompañaban mi esposa Jimena y mi hermano Manuel, fundamental en esta etapa de mi vida por su experiencia en música en vivo; él estudia música, hace sonido y es muy talentoso. En el escenario no somos selectivos, damos espacio a bandas compositoras o bandas cover y sólo nos fijamos en la calidad de los músicos que quieran transmitir su creación. Decidí divertirme, no ser under ni romperme mucho la cabeza como en La Tirana Bar”.

La Tirana fue creada el 17 de noviembre de 2001 y trece años después, en la misma fecha, La Tirana y Olé. “Proyectos muy queridos, recordados, importantes para mí”, recuerda Ariel. “Mi formación en México ha servido para crear los conceptos pero la calidad humana se aprende en casa, la mejor escuela para crear buena leche, buena onda, apertura y cariño. Un taller fundamental en mi vida fue el de percepción extrasensorial, percepción en sí. Aprender a sentir cosas por su sabor, textura, olor, sonido y también a percibir cosas por la energía que transmiten. Una escuela de Filin que me abrió la cabeza a varias cosas. En La Tirana logré crear un estilo de arte que en buena parte es mío, son mis obras, pero también un trabajo ayudado por operadores donde manipulo imágenes de otros artistas que encuentro en la nube y les doy color, forma, estilo; hago “covers” de otros artistas para crear símbolos que caracterizan La Tirana: máscaras, calaveras de azúcar; las visto, las desvisto. Trabajo solo pero en algún momento me han ayudado gente talentosa como Emi Arteaga, Ernesto Escóbar y ahora Sergio Condori. Cada año me renuevo, cambio mi colección de cuadros, pero siempre con un concepto que influya en el tipo de música que quiero proponer. Hoy me abro a todo el panorama actual de la música latina, pensando en innovar con música que no se escucha tanto en radio y en TV”.

Jimena, David, Manuel y el equipo de las dos Tiranas, en palabras de Ariel, “son una extensión del cariño que siempre transmitimos viviendo en el bar, una extensión de nosotros y nuestra buena leche; Jimena y yo cultivamos la buena onda y la gratitud, al igual que el personal, un grupo de gente hermoso que transmite eso mismo, por lo cual les estamos muy agradecidos”.