Twin Peaks, brillantemente confusa

imagen

Daniela Mendoza

Compartir en:


 Twin Peaks 
brillantemente confusa

Tenía 17 años cuando conocí el cine de David Lynch. Acababa de graduarme del colegio y empezaba mi vida universitaria en la capital federal de Brasil. Cerca de casa, prácticamente al frente, había una tienda que rentaba DVDs, y las películas eran mi compañía favorita.


Fue así como El hombre elefante llegó a mis manos. Debo reconocer que hasta el día de hoy recuerdo esa sensación que te deja en el cuerpo algo que te impacta. No sé cómo describirla, pero creo que un vacío lleno de una perturbada calma se aproxima.


No conozco mucho de cine, estética y técnicamente hablando; soy sólo una persona curiosa que cada cierto tiempo renueva sus obsesiones. Después de ver El Hombre Elefante caí en un profundo enamoramiento por Lynch, empecé a seguir su carrera, a disfrutar cada una de sus películas y a buscar cada vez más esa sensación que te deja en el cuerpo algo que te impacta.


Era momento de ver Twin Peaks. La serie llegó a mis manos gracias a un puesto de películas pirata en una concurrida zona comercial de la ciudad de La Paz, y la sensación volvió a mi cuerpo.


Twin Peaks fue creada por David Lynch y Mark Frost. Se emitió por primera vez en abril de 1990, a través de la cadena ABC, y duró dos temporadas. La primera, de ocho episodios, contó con la dirección de Lynch en un par de episodios y con Frost, Harley Peyton y Robert Engels en la guionización. ¿El resultado? Una serie de culto, aclamada por la crítica y que despertó la “twinpeakmanía”.


El argumento es simple en términos narrativos, pero extremadamente complejo en su desarrollo. ¿Cómo cuenta Lynch la historia de un asesinato? Pues, Laura Palmer es una chica popular en el pueblo ficticio de Twin Peaks, localidad que se estremece cuando su cuerpo sin vida es descubierto envuelto en plástico, en una de las escenas más estremecedoras de la televisión noventera.


El misterio que rodea la muerte de Palmer desencadena la llegada del agente del FBI Dale Cooper, quien vivirá en un mundo de excentricidades y se sumergirá en un universo mágico, enigmático y onírico mientras investiga el caso. ¿El resto? La introducción de diferentes personajes, cada uno más fascinante que el anterior.


Sin embargo, a pesar del impacto que generó la historia, la segunda temporada, de 22 episodios, “fracasó” cuando Lynch y Frost se involucraron en otros proyectos, cediendo el control creativo de la serie a guionistas que intentaron seguir la enigmática narrativa sin éxito.


Los creadores retornaron al proyecto en los últimos episodios y con Lynch en la dirección del último capítulo de la segunda temporada cerraron la serie de forma sublime, abriendo la posibilidad de una nueva temporada.


En 1992, Lynch coescribe y dirige Twin Peaks: Fire Walk with Me, película que narra la vida de la chica popular de Twin Peaks antes de su asesinato y que sirvió como una pequeña dosis extra del universo de Twin Peaks para todos aquellos que quedaron con ganas de más. Pero no fue suficiente…


El 22 de mayo, Netflix estrenó la tercera temporada de Twin Peaks cumpliendo con el pronóstico de Laura Palmer al agente Dale Cooper: “Te veré en 25 años, mientras tanto…” Intenté tomarlo con calma, pues a mí las películas y las series me gusta verlas sola, en silencio, sin distracciones y con el tiempo suficiente para procesar lo que acabo de ver.


Los dos primeros episodios estaban disponibles y vi uno tras otro. No puedo imaginar lo que sintieron los seguidores de Lynch, que esperaron cuarto siglo para ver una nueva temporada, pero a mí, ver el rostro de Laura Palmer en esa vieja fotografía, las montañas y escuchar la música del intro me emocionó, y así, renové mi antigua obsesión con Lynch.


Creo que cada uno de los episodios puede diseccionarse por separado, pero lo visto hasta hoy a mí me transmite un único mensaje: Lynch ha vuelto, y con él la genialidad que en su momento aportó una inclasificable estética a la televisión.


Cada uno de los episodios cuenta con la dirección de Lynch, y con los creadores al mando mi pronóstico es sólo uno: nuevas sensaciones en el cuerpo cuando ves algo que te impacta.  No pretendo extenderme en una crítica especializada; eso lo dejo a los expertos. Lo único que deseo es intentar ponerle un adjetivo a eso que Lynch despierta en mí.


Una brillante confusión quizá funcione. Una locura repulsiva suena mejor.