Wonder Woman salva el día

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Pedro Pablo Siles

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 Wonder Woman 

salva el día 

 

Y cuando todo parecía perdido, las mujeres llegaron para salvar el maltrecho universo cinematográfico de DC Comics y Warner Bros. Las cifras hablan por sí mismas: Wonder Woman ya ostenta el récord al mejor debut doméstico de una película dirigida por una mujer (103.3 millones de Dolares) y el récord al estreno más exitoso de una película basada en un personaje femenino del cómic. Y aunque el triunfo económico no es más que un mero indicador, sirve para comprender la efectividad real de la cinta. Se ha hablado mucho de la fantástica interpretación de Gal Gadot en el rol protagónico, de su buena química con Chris Pine, o de la excelente recreación de época, el ingenioso guión y la sólida dirección de Patty Jenkins; pero más allá de las evidentes cualidades del film está el personaje.


La Mujer Maravilla fue creada por el psicólogo y escritor William Moulton Marston, también conocido por ser uno de los precursores de la prueba del polígrafo. Marston se inspiró en la mitología griega y en las primeras feministas, en especial Margaret Sanger, pionera de la planificación familiar, para darle forma y contenido a su nueva heroína. Su primera aparición fue en All Star Comics #8, en octubre de 1941. El contexto bélico en el que se encontraba el mundo ayudó a crear la historia de fondo. Steve Trevor, un oficial de la armada aérea estadounidense, pierde el rumbo de su avión caza y termina varado en la tierra perdida de las amazonas. Tras explicar lo que ocurre fuera de la isla, se concede a Diana, hija de la Reina Hipólita, el permiso de acompañarlo al mundo de los hombres para intentar detener la guerra. Sus armas: unos brazaletes indestructibles que pueden detener balas y un lazo que obliga a decir la verdad, sin duda reminiscente del polígrafo de Marston.


Resistiendo a los embates del tiempo, el personaje ha sufrido pocos cambios desde su creación. Su génesis original planteaba que Diana había sido creada a partir del barro. La reelaboración de su mitología terminó determinando que era hija del mismo Zeus. Incluso varió el contexto histórico en el que se desarrollaba la historia según el momento en que se representaba a Diana. Un claro ejemplo es la célebre serie de televisión protagonizada por Lynda Carter, cuya primera temporada estaba ambientada en la Segunda Guerra Mundial. Luego, a partir del segundo año, la historia pasó a la actualidad de entonces -los años 70-, y el cómic hizo lo propio.


Aunque Warner y DC vienen planeando la llegada de la Mujer Maravilla al cine desde 1996, el proyecto pasó años trabado en la etapa de desarrollo (algo conocido en inglés como “development hell”), sin que pudiera darse con el guión, el director o la actriz adecuados. Bajo la presión de estar a la altura de Marvel, el gran competidor, y con miras a la construcción de su propio universo cinematográfico, se hizo necesario acelerar las cosas. Zack Snyder, responsable de la decepcionante Batman v Superman: Dawn of Justice, se vio en la obligación de encontrar a alguien que pudiera encarnar a Diana en su película, con miras a que el personaje tuviera su propia cinta y a que formase parte de la Liga de la Justicia. Finalmente, la actriz y modelo israelita Gal Gadot fue elegida entre cientos de aspirantes, demostrando de inmediato que había nacido para el papel.


En 2015 se anunció que Patty Jenkins estaría a cargo de la dirección de la película. La solidez del guión de Allan Heinberg, escritor y guionista de DC, y la clara concepción estética que tenía el equipo, permitieron que el film resultante se desprendiera de las afectaciones presentes en las anteriores entregas de la compañía. Lo cierto es que Wonder Woman funciona en todo nivel y se disfruta de principio a fin. Cuando Batman y Superman empezaban a desdibujarse, la heroína más importante del cómic llegó para salvar el día.